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¡Que te diviertas con Giulio y Romeo!


Att: 'Ma che cosa' STAFF

jueves, 21 de abril de 2011

Giulio - X


—No tiene ninguna gracia, mamá —gruño, y me dejo caer hacia atrás, sobre el lecho de cojines. Ella se tapa la boca con los dedos, muy delicada, pero no puede contener las carcajadas.
—Mi vida, yo creo que es divertidísimo —cierra los ojos y todo. Yo me muero de la vergüenza —. Bastante tuvo el pobre Iván con encontrarse a dos personas en su cama, digamos suavemente que “intimando”. Imagínate que es la tuya.
—Yo me encontré a un tío sin pantalones dentro de la mía —me cruzo de brazos, miro el techo adornado con telas de  dragones alargados y pájaros raros—. Así que no, lo siento, no me da ninguna lástima.
Mi madre está disfrutando de lo lindo. He pasado a verla porque, en medio del caos mañanero, Emilio me llamó para concretar una cita. Íbamos a tomar el té a las cinco. Mi madre va vestida con un kimono blanco, adornado con sencillas orquídeas rosadas, y un recogido que acentúa el buen estado de conservación de su piel y su cuello. Los abalorios que le caen por el cabello negro tienen mil colores y adornos exquisitos. Además, se ha pintado la cara de blanco, los ojos perfilados en negro y los labios rojos, como una fresa a punto de explotar.
—Contempla esta paz, querido —dice, y da un pequeño sorbo a su taza. Yo no soporto el té, así que ella bebe su aromática infusión de frutos rojos y yo un café con leche, pero en tazas japonesas. Emilio, de pie junto a mi, parece samurai custodiando a su geisha —. Disfruta de la armonía de los elementos, de esta energía pura de la tierra. El vuelo de la libélula sobre las aguas cristalinas....
Siento decir que no la estoy escuchando.
—Después Iván vino a sermonearme. ¿Te das cuenta? Como si fuera mi padre —gruño y me incorporo de golpe. Hace un día fresco, y mi madre ha decidido que tomemos el té junto a las puertas de la terraza. Dos leones asiáticos de bronce me miran como si se estuviesen cachondeando de mí. Será el propio sol el que me está poniendo de peor humor.
—¿Sermonearte? —mi madre sonríe —. Cuánto tiempo hace que nadie hace eso en esta casa. ¿No es cierto, Emilio?
—El signorino ha crecido mucho, signora.
—Me dijo que me había excedido con el niño del Coliseo. Menuda estupidez. ¡Me tiró el cubata por encima! ¡Y me persigue! Con lo grande que es Roma, mamá, ¿por qué he tenido que encontrármelo en Bacanal?
Me levanto, ofuscado, y camino hasta la terraza. Apoyo ambas manos en la balaustrada de mármol de Luna y resoplo. Ella, dentro, acaricia con gracia a uno de los gatos siameses que pululan por el piso. Emilio sigue quieto, con una bandeja en la mano de pastelillos asiáticos y una katana en la otra. Todo el piso huele a orquídeas, a aves pájaro del Paraíso, a lirios blancos. Vuelvo a resoplar.
Mi madre toma su taza con delicadeza y sorbe despacio, para no arruinar su color de labios.
—Quizá el destino haya decidido entrelazar vuestras vidas…
—Mamá, por favor…
—Escuche a la signora, signorino —me interrumpe suavemente Emilio. Le miro, no enfadado, sino sorprendido. Él me devuelve una leve sonrisa, oculta casi por su bigote blanco —. Tiene todavía mucha sabiduría que ofrecerle.
Mi madre se levanta. El gato protesta, estaba bien acomodado en su regazo. Con el kimono ondeando y sus ojos brillantes, camina hasta mí, me pone la mano en el hombro y lo aprieta con cariño.
—El mundo está lleno de misterios, cariño. Y quizá su energía ha decidido que tienes que cruzarte con ese chico. Puede que tengas que conocerlo, que tenga algo que nadie más te podrá dar. Tú te empeñas en apartarlo y rechazarlo —la brisa empieza a movernos el pelo a los dos. Yo trago saliva.
—Mamá…
—Escúchame, Giulio. Nosotros, pequeños granos de arroz, no somos quien para contradecir a la fuerza que nos ha dado la vida. La Madre Naturaleza tiene pensado algún plan para ti y para ese chico. Podrías probar, y ver de qué se trata —sonríe —, si tienes el valor de un tigre para ello. Si eres cobarde como un conejo, nunca conseguirás nada.
Vuelve a su sitio y yo me quedo igual, mareado de tanta filosofía oriental. Meneo la cabeza y vuelvo dentro, con ella. Le hago un par de fiestas al gato y mi madre decide regresar un momento a la filosofía occidental.
—Por cierto —deja la taza y sonríe, pícara —. ¿Quién era esa chica que te arrebató Lorenzo? ¿Qué hacías con ella?
Me echo a reír.
—Era una compañera de clase. Iván me dijo que sólo hablábamos —le guiño un ojo —. Parece que las geishas también tienen sus chismorreos en palacio, ¿eh?
Ella echa la cabeza hacia atrás, con un gesto elegante y altivo, con una preciosa sonrisa en sus labios rojos. Hace un gesto con la mano, como para quitarle importancia, y de nuevo se ríe.
—Lo decía por ti, cariño. Era un elogio. Mi Giulio, robando la virtud de tantas jóvenes puras e indefensas…
Me parto de risa.
—Sí, alguna que otra…
Las tazas ruedan por el suelo. Alguna se parte y los gatos empiezan a bufar. Me caigo hacia atrás y doy con el cogote en el suelo. De pronto, mi madre ha deshecho todo su peinado, y uno de los pasadores tiene un filo delgado y brillante, como un estilete. Un filo que está apoyado directamente sobre mi garganta. Todo el pelo negro de mi madre me cae encima. Sus ojos relampaguean.
—Porque no se te habrá ocurrido ponerle la mano encima a Francesca —aprieta los dientes—, ¿verdad, Giulio?
—¡No! —grito, y trago saliva —. ¡No, no, no, no, no se me ha pasado por la cabeza, te lo juro! ¡Emilio, dile que aparte eso!
Signora, el muchacho está diciendo la verdad —me salva el viejo pingüino. Ella vuelve a su sitio, al otro lado de la baja mesa, y vuelve a colocar su arma entre sus cabellos. Emilio tiene razón, no miento. Me he acostado con otras chicas, pero no con Francesca. Mi madre podría matarme, creo que salta a la vista.
—¡Fantástico, pues! Sabía que eras un hombre honorable.
Temblando, me incorporo con ayuda de Emilio.
—Te dije que nada de armas —susurro atropelladamente. Él se encoge de hombros.
—¿Y usted cree que puedo controlar a su madre?
Ma… che cosa…? —jadeo.

1 comentario:

  1. Alguien va a morir pronto... xD

    No he comentado en los demás porque no he tenido tiempo, pero intentaré comentarlos a partir de ahora! =)

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