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¡Que te diviertas con Giulio y Romeo!


Att: 'Ma che cosa' STAFF

martes, 12 de julio de 2011

Romeo - XVII


Estoy tendido cuan largo soy sobre la moqueta de la habitación de Tae-Min. A mi lado reposa un cuenco de plástico con comida china en su interior. De hecho, el dueño del cuarto no para de sorber ruidosamente la sopa que nos ha preparado su madre. Pero yo… yo no puedo ingerir nada más.
Mi cuerpo lo escupiría violentamente.
La idea de ver a Giulio esta misma noche es lo que me provoca. Unos nervios que me impiden comer nada.
Así no vas a crecer nunca –se burla Tae-Min, entre trago y trago.
Bah… gruño.
¿De verdad estás así por lo de esta noche? quiere asegurarse, y percibo que ya no queda rastro de broma en su voz.
Me incorporo y lo observo fijamente. Está realmente curioso. Con la cuchara llena y a medio camino de su boca. Sus ojos me transmiten algo que no sé descifrar. Me da miedo, de alguna manera, hacerle daño con mi respuesta. Por eso, finalmente, decido encogerme de hombros.
Puede…
No sé cómo… se calla, repentinamente rabioso. Ese tío te despreció… ¿Lo recuerdas?
Sí, claro que lo recuerdo –contesto, herido.
¿Y entonces?
¿Entonces qué? me enervo.
Tae-Min entrecierra los ojos y desvía la mirada.
Nada frunce los labios.
No tienes por qué venir si no quieres…
Eso es lo que te gustaría, ¿no? se le escapa.
¿Pero qué dices? trato de sonreír a pesar de que me ha dolido su comentario. ¿Cómo puedes…?
Olvídalo, ¿vale? Es que no soporto tener que ver a ese tío insiste. Y creo que deberías tener un poco más de dignidad…
Mira, la dig…
Me suena el móvil e interrumpo la frase. Tae-Min vuelve a concentrar su mirada en la sopa, y se lleva a la boca otra cuchara desbordada de líquido y tallarines. Suspiro y me llevo el teléfono a la oreja.
¡Romeo! reconozco a Claudia. ¿Cómo quedamos para esta noche?
¿Vais a venir al final?
Sí, ¿no? se extraña—. Ese era el plan. Averiguar de qué va Giulio de una vez por todas, ¿no? repite.
Sí, sí… Claro.
Vale, pues ahora llamo a este par para recordárselo.
Deja, ya llamo yo a Camillo.
Venga, vale. Hablamos luego.
Cuelgo el teléfono. Miro de reojo a Tae-Min y él hace como si estuviera muy concentrado en su comida. Sacudo la cabeza.
No tengo ni idea de cómo acabará el día de hoy…