Attenzione!

Esta historia está escrita en formato blog, así que las entradas más recientes están arriba. Si acabas de llegar y no quieres desvelar los últimos capítulos, ¡busca la primera entrada en el archivo del blog, lo tienes a la derecha!
¡Que te diviertas con Giulio y Romeo!


Att: 'Ma che cosa' STAFF

martes, 10 de mayo de 2011

Romeo - XII


Vale. Genial. Tenía que pasar justo ahora.
Observo cómo Giulio se aleja amenazado por el chico de los ojos grandes de Bacanal, que dirige más de una mirada en nuestra dirección. Inexplicablemente. Finalmente, desaparecen tras una calle.
Trago saliva y parpadeo, desconcertado.
¿Qué pasa? pregunta, curioso, Fabiano.
Ehm… nada me llevo la mano a la nuca. Nada repito al cabo de unos segundos.
¿Cómo explicarle todo? Y más aun después de haberme confesado sus sentimientos. No. Es mejor no explicarle la causa de mi incertidumbre.
Nos despedimos. Después de todo, no hay mucho más que decir y ya estábamos de pie dispuestos a acabar con nuestra breve conversación. Giulio simplemente ha sido… una de esas casualidades que te hacen pensar sobre el destino.
Agh. Menuda estupidez.
Saco el móvil y mientras camino, envío un rápido mensaje a Claudia. La cito en veinte minutos en una cafetería cercana a su casa, a la que acostumbramos a acudir cuando tenemos un bombazo que anunciar. Cuando me meto el móvil en el bolsillo, me pregunto si ha sido inconsciente esta cita. Como si fuera yo quien tuviera que revelar un importante secreto.
Tardo cerca de media hora en llegar, pero cuando lo hago, compruebo que todavía no hay nadie esperando, lo cual me alivia. Me recuesto en la pared de la cafetería y saludo a la camarera, que ya nos conoce. Apenas medio minuto después, veo a Claudia y Alessandra aproximándose a paso rápido por la esquina más cercana.
Su conversación pronto llega a mis oídos.
…. Egoísta, mezquino, idiota rematado…
Vale. Alessandra está poniendo verde a Camillo. La pregunta es qué habrá hecho hoy.
Relájate es mi saludo cuando se sitúan a mi lado. Claudia se apresura a darme un beso y Alessandra resopla sonoramente:
Es que lo mataré. Un día, lo mataré insiste.
Claudia enarca las cejas y me conduce a la mesa más próxima. Con el buen día que hace, es normal que quiera disfrutar del sol… quién no lo haría. Alessandra, por su parte, sigue maldiciendo en voz alta.
Es un capullo.
¿Qué ha hecho ahora? pregunto mientras hojeo la carta de bebidas.
Mejor qué no ha hecho vuelve a bufar. Me dejó plantada ayer. Tres horas arqueo las cejas y me reservo, por el momento, mi opinión. Habíamos quedado para hacer un trabajo. Pues estaba durmiendo en su casa. Con el móvil en silencio. No hubo manera de localizarle. Y yo, como una idiota, esperándole.
No quiero meter cizaña comenta cautelosamente Claudia. Pero siempre hace lo mismo, Ale. Lo que tienes que hacer es dejar de hacer los trabajos con él. Así de simple.
Sí, si la tonta soy yo…
Todo menos admitir la verdad. Claudia me mira y sus ojos me transmiten curiosidad. Curiosidad por saber por qué necesitaba verla tan pronto. Alessandra comienza a quejarse de nuevo y yo hago un movimiento por debajo de la mesa para indicarle que luego le pondré al día.
Alessandra tiene las cosas más claras que yo y merece ser escuchada igual. Aunque con una diferencia: a ella Camillo la mira, la escucha, le contesta. Son amigos. Pero ¿y Giulio?
Como respuesta, suspiro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario