Attenzione!

Esta historia está escrita en formato blog, así que las entradas más recientes están arriba. Si acabas de llegar y no quieres desvelar los últimos capítulos, ¡busca la primera entrada en el archivo del blog, lo tienes a la derecha!
¡Que te diviertas con Giulio y Romeo!


Att: 'Ma che cosa' STAFF

jueves, 13 de octubre de 2011

Romeo - XIX


¿Qué se hace exactamente en situaciones como esta?
A priori… no se me ocurre nada.
Delante de mí está Giulio.
Sin camiseta.
Creo… empiezo, y me paro. Vuelvo a coger aire y desvío la mirada del torso desnudo de Giulio, sonrojándome: Creo que hemos venido en mal momento…
Retrocedo dispuesto a marcharme, pero Claudia me agarra del brazo con tanta fuerza que me clava las uñas. Ahogo un comentario borde sobre su actitud, pero decido no moverme.
No, no, qué va dice el ojiplático sin mirar si quiera a Giulio. Íbamos a por unas cervezas ahora, así que…
Genial le interrumpe Claudia. Te acompaño mientras… ehm, ¿Giulio se viste?
Sí, sí, perfecto contesta de nuevo, mirando a Claudia con una enorme sonrisa.
Antes de que pueda darme cuenta, se han escabullido. Así, como por arte de magia. Y Giulio sigue estando delante de mí, con el ceño fruncido.
Bueno… comento abriendo mucho los ojos y dirigiendo la mirada hacia mis pies.
¿Te ha gustado el concierto?
Me pilla por sorpresa su pregunta. Le observo intrigado y descubro que no hay odio en él. Curiosidad, quizá. Y amabilidad. Se da cuenta de cómo le miro y vuelve a adoptar una posición más arrogante, levantando ligeramente la barbilla.
le confieso. Y soy totalmente sincero—: Lo habéis hecho de maravilla. Yo cuando era más pequeño quería tocar la guitarra, pero fue una tontería… añado con una sonrisa.
Mientras hablaba, Giulio se ha puesto la camiseta. De nuevo, me mira.
¿Una tontería por qué? pregunta entre un tono seco e interesado.
Pues… hago memoria y rápidamente añado, convencido: Porque tengo las manos muy pequeñas.
Los ojos de Giulio se dirigen, rápidamente, hacia mis manos. Me siento tan observado que me vuelvo a sonrojar. Las meto en los bolsillos de los vaqueros y esbozo una sonrisa nerviosa.
Pero ya te he dicho que fue una tontería…
No contesta, pero parece incómodo por la situación. Yo, en realidad, tampoco acabo de sentirme a gusto. Porque quizá no entiendo de qué va todo esto.
Desde algún sitio de mi cuerpo surge una ráfaga de calor que me abrasa por dentro.
Suspiro.
Giulio… ¿Por qué me has invitado?

No hay comentarios:

Publicar un comentario